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10 mar 2019

Colección Eco-Drive Riiiver para el universo Riiiver de Citizen


Los primeros frutos de la tecnología de Fossil en manos de Citizen no se han hecho esperar, y como parece ser que al fabricante japonés le sobraban unas cuantas "i's", ha decidido denominar a todo este conjunto de tecnologías como "Riiiver" (tres "i"). ¿Y qué es Riiiver? Bueno, según Citizen Riiiver es mucho más que un reloj, en realidad es un conjunto "de experiencias y estilo de vida" entre complementos que se relacionan entre sí y que, por supuesto, incluyen también un reloj. Entre esos complementos también están pensando en smartphones y tablets, todo ello girando en torno a una app que verá la luz en otoño de este año (si el calendario de Citizen se cumple) y que tendrá cosas como estas:

- el reloj te dirá dónde está la cafetería, si quieres pararte a tomar un té (o lo que te apetezca).

- el reloj cambiará de color - su display, se sobreentiende - cuando cambie el clima, pudiendo ponerle más brillo en días nublados.

Por qué no puedes reparar tú mismo tu reloj suizo


Hace unos años la Comisión del Mercado de la Competencia abrió un expediente contra la mayoría de marcas elitistas de relojería porque, a su entender, estaban realizando prácticas contrarias a la ley europea, en concreto a las que tienen que ver con la libre competencia, al no querer servirles piezas a los talleres independientes para que se pudieran reparar los relojes y, de esta manera, obligar a los clientes a tener que acudir al SAT de la marca.

Hace un tiempo ocurrió algo parecido con los talleres de automóviles multimarca, y las autoridades obligaron a que los fabricantes prestaran su servicio de recambios originales también a esos talleres. De hecho, marcas como Renault tienen redes de distribución para talleres independientes que no formen parte de su red oficial.

Reloj de Porsche Design: Datetimer One Milionth 911


Seguramente sabes que Porsche Design es una marca de diseño, que intenta llevar la filosofía y estilo del profesor Ferdinand Alexander Porsche a otros elementos y útiles de uso diario. Normalmente elijen como base fabricantes de renombre, es decir, cuando adquirimos un producto Porsche Design no estamos pagando su diseño solamente, sino que además, por lo general, estamos pagando a una marca de calidad que se lo ha fabricado con su diseño. Puedo hablar con conocimiento de causa porque uno de los discos duros que tengo era una edición especial de Porsche Design, fabricado por Lacie y con tecnología interna de Seagate. O sea: en Porsche Design eligieron lo mejor de lo mejor que había en el momento, y tras mucho trastear con ese disco duro puedo decir que no solamente tiene un diseño muy bonito, sino que es de muy alta calidad.

En este caso no es un disco duro, sino un reloj que, además, se lanza como edición limitada de 130 ejemplares para conmemorar el millón de unidades producidas del Porsche 911 (una cifra a la que se llegó el pasado mes de mayo, con un 911 Carrera S Coupe en color verde, tenéis la imagen tras el salto). Estamos hablando de un reloj con caja de 42 mm hecha íntegramente en titanio y recubierta con DLC, con una correa en cuero que es el mismo que se usa en los asientos del 911, incluyendo los pespuntes. El cristal es de zafiro, y como os comentaba para "equiparlo" han elegido lo mejor, en este caso un calibre Sellita SW200 de 38 horas de reserva de marcha, que late a 4 Hz.

Un anillo que es un reloj


Si quieres darte un capricho y eres un enamorado de la relojería, además de gustarte las alianzas, sin duda este gadget que hoy te traemos a esRevistas te interesará bastante. Se trata de un llamativo anillo que, además, da la hora. Pero no es un simple reloj colocado de cualquier manera en un anillo (lo cual no sería de por sí nada destacable, a no ser obviamente por la necesaria miniaturización), sino de un reloj creado y diseñado expresamente para ser usado como anillo. Se denomina así, simplemente: Ring Clock, y su particularidad es que, mediante LEDs, se iluminan los dígitos en dos círculos paralelos para dar la hora.

Una de sus mayores dificultades es bastante obvia: en condiciones de mucha luz, la hora casi ni se aprecia, pero en oscuridad o semi-oscuridad el reloj saca a relucir toda su espectacularidad. No obstante el atractivo no es su practicidad, que ya ves que es bastante discutible, sino también, y sobre todo, su diseño y fastuosidad.

9 mar 2019

Correas para reloj de Diloy


Cuando hablamos de correas para reloj es importante no escatimar en calidad. Al fin y al cabo va a ser un producto que vamos a llevar continuamente en contacto con nuestra piel durante todo el día, y con el cual no debemos tener dudas tanto en su seguridad como en su fiabilidad. Si a eso añadimos que sea duradero y de precio competitivo, estaríamos entonces ante la correa ideal.

En el entorno actual existen muchas alternativas de correas de todo tipo, podemos adquirirlas tiradas de precio en internet o en los cuchitriles de "los chinos", pero si apreciamos un poco nuestro reloj y queremos un mínimo de comodidad, entonces las opciones se reducen drásticamente.

7 mar 2019

¿Los relojes de cuarzo llevan rubíes?


Más de una vez os habréis fijado (sobre todo en los modelos antiguos) cómo algunos relojes analógicos de cuarzo llevan marcado en su módulo la leyenda: "no jewels" ("sin rubíes"), mientras que, históricamente, los buenos relojes mecánicos se clasificaban incluso por el uso de estas piedras preciosas (cuanto más rubíes tuviese un calibre, era -casi siempre- sinónimo de un mejor calibre y mayor duración de éste). Se explicaba que los relojes de cuarzo no llevasen rubíes en que no los necesitaban, al ser su movimiento electrónico.

Pero esto no es del todo cierto. El otro día veía el bonito módulo del Junghans Meister Mega, que es un reloj de cuarzo, con un llamativo rubí que destacaba entre tanta circuitería. Entonces, ¿por qué los buenos relojes de cuarzo sí llevan rubíes? ¿Por estética? ¿Para encarecer el producto? Obviamente no.

Los horarios de tren y los relojes


Visionando algunos vídeos de estaciones antiguas españolas, de alrededor de la década de los setenta, me ha llamado la atención un hecho muy curioso que se me había prácticamente olvidado: los horarios. En aquellos tiempos los horarios de los trenes no eran como ahora, en los cuales en cada estación y apeadero te informan de una hora aproximada de llegada (luego extrañamente se cumplan, o sean erróneos -como aquí ocurre-, pero ese es otro cantar fruto del abandono y de la dejadez de ADIF), sino que solamente te informaban de la hora de salida, y llegada, del principio y final de la estación. Si acaso, de las estaciones más importantes, pero no siempre.

Es decir, uno podía ir de León (pongamos por caso) a Villamoros de Mansilla, pasando por Arcahueja y Villacete. Pues el horario te informaba de la salida en León, y la llegada -prevista- a Villamoros, dando por hecho -como así ocurría- que en las estaciones -o apeaderos- de Arcahueja y Villacete se paraba, pero a una hora "indeterminada". Trenes directos puede que hubiera (la verdad, yo no recuerdo ninguno), pero no era como ahora que supone un servicio habitual, sino que en aquellos años que un tren fuera directo de un sitio a otro sin hacer paradas intermedias era lo inusual.

Historia: cómo surgió la relojería


Las clepsidras (relojes de agua) eran conocidos por los egipcios, quienes le atribuyen su invención a Cteribio. Pare parecen haber sido los chinos quienes lo inventaron primero, quienes lo mencionan como una de sus más notables invenciones. De Egipto pasaron a Grecia, pues, y de allí a Roma.

Las clepsidras eran raras en Roma; pero había algunos de lujo. Como era necesario renovar con frecuencia el agua, en las casas más ricas había un esclavo específicamente encargado para este menester, para que, fuera de noche o de día, los señores de la casa pudieran conocer la hora que era.

Por qué la relojería mecánica es tan apreciada


Que uno pueda heredar un reloj de los años treinta, cuarenta o cincuenta, y que no solo siga funcionando, sino que aún hoy tenga un valor de varios miles de euros, no es algo que la relojería "de usar y tirar" o los digitales convencionales puedan decir. Y es que si nos damos una vuelta por páginas de venta de este tipo de objetos, podremos tener una perspectiva algo más realista, y quizá nuestro concepto de la relojería más tradicional cambie.

Encontrándonos con relojes de los años cincuenta por casi 8.000 euros (y eso que no es el más caro, hay modelos que se venden por mucho más), e incluso con modelos de bolsillo de los años veinte con un valor no solo histórico, sino también monetario, nos quedará demostrado que el reloj sigue siendo más que un útil práctico, una joya, un complemento, y que en ocasiones se acerca, y mucho, a una auténtica obra de arte. Sino, mirad la galería a continuación, extraída también de esa página especializada en este tipo de instrumentos mecánicos.

Las bondades de los relojes mecánicos


Hace unos pocos meses se armó un revuelo impresionante en un popular foro de internet, debido a un artículo publicado en Zona Casio donde hablábamos de la poca utilidad de un reloj mecánico frente a un reloj de cuarzo.

Creo que nadie pone en duda, a estas alturas, la lógica ventaja que un reloj electrónico tiene frente a uno mecánico. Y no hablamos solamente de precisión, lo cual es evidente, sino además en cuanto a funcionalidades y facilidad de adquisición (son, por lo general, más baratos que los mecánicos).

Nuevos Citizen old-school


Q&Q (submarca de Citizen) nos trae como novedad entre sus modelos digitales unos más que atractivos relojes con estética old-school, los Q&Q M173J00. Empezando con la parte mala, los M173J00 nos ofrecen caja de resina pintada, cristal de resina, armis con cierre deslizante, y su resistencia al agua es simplemente "water resist" (30 metros). Pero si eso no te importa, su módulo es bastante completo: cronógrafo, alarma, y doble horario. Lo peor es que no tienen temporizador, por lo que se posicionan por detrás de los Casio B640 que podrían considerarse sus rivales más directos. De hecho los de Casio son algo superiores, puesto que su pila es mucho mejor (los B640 montan una CR2016, y los Q&Q M173J00 montan la "desastrosa" y difícil de encontrar CR1616). Además, Casio ofrece iluminación por LED, mientras que en los Q&Q hay que conformarse con una iluminación mediante panel EL.

Lo bueno es que se pueden encontrar en variantes para todos los gustos, incluyendo una preciosa versión plateada, e incluso un par de invertidas, una cobriza, y varias en dorado. Es una pena que ocurra lo de siempre: que les pongan a estos modelos módulos tan recortados, pudiendo hacer con el mismo esfuerzo un módulo algo más completo. Y es que una de marca como Citizen uno se esperaba algo más. Estéticamente, insistimos, eso sí, son preciosos.

El mundo sin relojeros


Siempre uso zapatillas, pero en una ocasión decidí cambiarme a unos náuticos. Al principio me resultaban tan incómodos, duros y molestos, que los dejé abandonados en un rincón. Muchos meses después volví a ellos, me costó algunos días adaptarme, pero tras algunos paseos molestos y unas pocas heridas en los pies, el cuero acabó adoptando la forma de mi pie hasta conseguir transformarlos en un calzado tan cómodo como un guante. Tal es así que, para mi sorpresa, los usé hasta que no pudieron dar más de sí y rompieron por todos lados.

Algo parecido ocurre con la relojería. Si observas un poco, te darás cuenta de que cada vez más gente mayor, ancianos incluso, han sustituido los relojes convencionales por las bandas o pulseras deportivas ("smartband"). Tras una primera más o menos dura o larga adaptación, no pueden desprenderse de ellas: les informan de su ritmo cardiaco, sus movimientos diarios, incluso de lo bien (o mal) que han pasado la noche. Por supuesto también tienen hora y calendario.

Los relojes que heredamos


Viejo en un reloj de cuerda,
viejo como una espiral,
viejo con movimiento pausado,
viejo como un carcamal.

Viejo y sin afeitar, desaliñado,
dormido vahído,
aturdido,

vagando en su esfera
latido a latido
en marcha triunfal.

Sombras de noches que fueron,
con marcas que días sufrieron,
historias a brazo partido
contadas a ritmo espectral.

Ecos de voces que hicieron
en sus susurros sumidos
el tren de engranajes rotar.

Es un rumor del pasado,
un gélido sonido encerrado
en la esfera de su duro cristal.

Y por eso no puedo soltar de mi mano,
en mi muñeca apretado,
el reloj de pesado metal.

Por él tras mi tiempo haber traspasado,
y entre sus junturas haber colocado,
mi propia historia detrás,

quedará mi tesón cobijado,
lo que hice con mi tiempo prestado,
para el próximo que lo ha de heredar.

| Redacción: Fénix Hebrón/small>

El curioso indicador de reserva del Vacheron Constantin


Una de las complicaciones más interesantes de la relojería mecánica y, además, de las más útiles (además del calendario) es, a mi modo de ver, el indicador de reserva de marcha (también llamado "indicador de reserva de cuerda"). Sin embargo, ésta es una función muy proclive a crear un cierto "desasosiego", una de esas utilidades que pueden llegar a ser molestas, llegando incluso a obsesión. Lo recuerdo muy bien con los relojes solares de cuarzo: al final, tiendes siempre a mirar en qué estado se encuentra la batería o el acumulador, convirtiéndose en toda una molestia y, como lo tienes en el frontal del reloj cada vez que miras la hora, aunque hagas esfuerzos por no prestarle atención, acabas desviando hacia él la vista. O sea: que puede llegar a ser muy desagradable.

Pero claro, si útil es tenerlo, ¿dónde ponerlo, pues? La solución que han elegido desde Vacheron Constantin es, sin lugar a dudas, acertadísima: en la parte posterior, visible solo tras el cristal de exposición, tras darle la vuelta al reloj. Esto hace que siempre que queramos podamos saber la reserva de marcha que tenemos pero, a la vez, sin molestarnos. También evita, por supuesto, que sobrecarguemos la esfera o el frontal de cosas o añadidos extras.

Las debilidades y fragilidad de los Citizen Eco Drive


Esta mañana comentaba con un chaval lo contento que estoy con mi nuevo reloj mecánico. Y, a la vez, hemos aprovechado para intercambiar algunos recuerdos y anécdotas, en especial sobre la relojería. Porque yo recordaba que él había adquirido un reloj mecánico, pero no estaba muy claro en mi memoria la marca. Me dijo que en realidad era un Citizen Eco-Drive, según la publicidad de la marca japonesa (¡siempre la publicidad!), el reloj podía recargarse con un poco de cualquier luz (por cierto, aún siguen poniéndolo en su web). Le costó lo suyo adquirir el Citizen en la relojería de su barrio que, como podéis suponer, no tienen los precios que para estas cosas sí tienen en tiendas online como Amazon. Cuando lo tenía en su casa, el Citizen de marras no cargaba. Me sorprendió que me dijera eso porque, si algo tienen de buena fama los Citizen, es en sus acumuladores. Pero es evidente que en todas las marcas cuecen habas.

Volvió a la relojería desesperado, y el relojero le dijo que esos acumuladores ("baterías", les llamó) eran duros de roer y que siguiera insistiendo hasta recargarlo, poniéndolo a una ventana con mucha luz. Por supuesto este chico acabó harto, porque encima de que adquieras nuevo tu reloj, no puedas disfrutarlo, y tengas que "usarlo" viéndolo apoyado en la repisa de tu ventana, no es precisamente la mejor experiencia de compra.

Fossil le prestará tecnología a Citizen


Normalmente todos pensaríamos que Citizen tiene la capacidad, y la tecnología suficiente, como para desarrollar sus propios relojes inteligentes, pero al parecer no es así. Y es aún más llamativo que tenga que recurrir precisamente a uno de sus grandes competidores en el mercado, Fossil, que es una de las marcas de relojes que más vende (sobre todo en Estados Unidos), y una de las líderes a nivel mundial. Así, como tantas veces ocurre en tantos sectores, en los escaparates están frente a frente, pero de puertas para adentro van codo con codo.

Parece ser que a Citizen se le está complicando (o no quiere perder tiempo, que también puede ser) la tecnología de relojes inteligentes, por lo que recurrirá a Fossil. El acuerdo de colaboración, hecho público a principios de este mes, contempla que Citizen fabricará el motor híbrido de sus relojes smartwatch, utilizando tecnología del Grupo Fossil. También Fossil le ayudará "a las innovaciones futuras" de esta categoría, es decir, de relojes inteligentes.

¿Son los relojes mecánicos más duraderos que los de cuarzo?


Leyendo un reportaje de relojería, en donde se entrevistaba a un periodista del ramo, a éste le hacían la "original pregunta" de qué tienen de ventaja los relojes mecánicos respecto a los de cuarzo, por qué la gente los sigue utilizando. El periodista (que también es escritor de libros de relojería) contestó que un reloj mecánico puede no ser tan preciso, puede necesitar un mantenimiento cada cinco años, pero mientras uno de cuarzo cuando se le acaba la pila (o atrasa, o adelanta...; ¿quién le hace mantenimiento a uno de cuarzo? ¡Nadie!), se tira al vertedero, uno mecánico puede seguir funcionando cien, doscientos años...

Es cierto, hay relojes mecánicos muy antiguos que siguen funcionando, incluso se pueden restaurar. Recordemos el caso de Vostok, o los indios de HMT, cómo, cuando sus fábricas comenzaron a cerrar y empezaron a ser buscados y apreciados (y a escasear en el mercado), hubo -y aún hay- gente que los restaura, o los "adecenta" ("refurbished"), y los vuelven a vender.

Gronefeld con mecanismo de remontador


El remontador ("remontoire", del francés "remonter", "dar cuerda") es un mecanismo que también se denomina "de fuerza constante", y que se encarga de recoger nuevamente la energía el tren de engranajes del reloj para impulsar el escape y corregir o reducir la pérdida de energía por fricción. Este modelo de Gronefeld (Grönefeld), el 1941 Remontoir, es un buen ejemplo de ello que, además, podemos ver el trabajo de este tipo de mecanismo de manera gráfica y a simple vista, a las nueve. Cada ocho segundos, el sistema enrolla un pequeño muelle en espiral para aumentar la precisión del mecanismo, debido a -según el tipo de reloj- diferentes aspectos: inclemencias del tiempo sobre las agujas en los relojes de las torres o que estén al aire libre, o como en este caso en el Gronefeld 1941 Remontoir, la disminución de la fuerza a medida que se agota la energía del resorte enrollado. También causan inexactitudes pequeñas variaciones en los trenes de engranajes, o en la lubricación (densidad, temperatura, acumulación...).

Con un remontador se intenta que el escape se aísle del resto del movimiento, aplicándole una única y constante fuerza al mismo de tal forma que varía lo menos posible: el mencionado remontador. Así, cualquier variación no pasa al escape, ya que la fuente de energía principal se va al remontoire. En el Gronefeld 1941 Remontoir el sistema se recarga de la fuente principal cada ocho segundos, pero según el sistema pueden tener intervalos mayores. La precisión se incrementa además por el propio mecanismo, que funciona a grandes rasgos como un regulador, puesto que su rebobinado promedia cualquier variación en la velocidad del reloj por la fuerza del remontador. Dicho de otra forma: si al final del rebobinado el mecanismo se hiciera más lento, se recuperaría al principio de la siguiente recarga. Al ser los ciclos más pequeños, esta apreciación sería menor en el tiempo que en un reloj de remonte o mecánico convencional, donde iría atrasado durante más tiempo al final del día (o al final de su carga).

Tipos de tecnología mecánica: remontador, oscilador de silicio, o tourbillon


La precisión más exacta posible siempre fue uno de los objetivos más buscados dentro de la relojería mecánica, algo que empezó a cobrar cada vez mas importancia a medida que la sociedad se fue industrializando.

Un reloj preciso era vital en la navegación marítima y, con la llegada del ferrocarril, se volvió un bien muy preciado para manejar los horarios. A ello debemos la estandarización de las horas en los Estados Unidos (el ferrocarril necesitaba un horario común para sus trenes, que difería del local puesto que cada región tenía su propio horario), y tras varios desastres marítimos, el gobierno inglés decidió ofrecer una recompensa a quien pudiera ser capaz de diseñar y construir un reloj muy preciso.

Tecnología mecánica en relojería


Una tarde uno de mis amigos, ex-compañero de trabajo, me llamó para que bajase a la calle. Cuando salí del portal le vi al lado de la acera, junto a una destartalada y antigua furgoneta de Renault. La furgoneta en algún momento de su vida había sido amarilla, sin embargo ahora su color, desgastado por las inclemencias del tiempo y el uso, era más bien cremoso. Dimos una vuelta, para acabar comprobando que realmente era un vehículo que no había tenido precisamente una buena vida -una furgoneta es un vehículo de trabajo, así que imaginaros...-, pero aún así su motor Cleon (así llamado popularmente, debido a la factoría francesa de la que procedían) seguía tirando de ella tan alegremente.

Era una furgoneta que, como suele ocurrir con los vehículos viejos, tenía su "temperamento". En los días lluviosos y fríos le costaba bastante arrancar, aunque el motivo era que a su viejo distribuidor mecánico le entraba humedad y hacía mal contacto. Pero tarde o temprano, o incluso abriéndole el Delco y dándole un poco de calor, mi amigo lograba que echase a andar.