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7 mar 2019

Los horarios de tren y los relojes


Visionando algunos vídeos de estaciones antiguas españolas, de alrededor de la década de los setenta, me ha llamado la atención un hecho muy curioso que se me había prácticamente olvidado: los horarios. En aquellos tiempos los horarios de los trenes no eran como ahora, en los cuales en cada estación y apeadero te informan de una hora aproximada de llegada (luego extrañamente se cumplan, o sean erróneos -como aquí ocurre-, pero ese es otro cantar fruto del abandono y de la dejadez de ADIF), sino que solamente te informaban de la hora de salida, y llegada, del principio y final de la estación. Si acaso, de las estaciones más importantes, pero no siempre.

Es decir, uno podía ir de León (pongamos por caso) a Villamoros de Mansilla, pasando por Arcahueja y Villacete. Pues el horario te informaba de la salida en León, y la llegada -prevista- a Villamoros, dando por hecho -como así ocurría- que en las estaciones -o apeaderos- de Arcahueja y Villacete se paraba, pero a una hora "indeterminada". Trenes directos puede que hubiera (la verdad, yo no recuerdo ninguno), pero no era como ahora que supone un servicio habitual, sino que en aquellos años que un tren fuera directo de un sitio a otro sin hacer paradas intermedias era lo inusual.

Historia: cómo surgió la relojería


Las clepsidras (relojes de agua) eran conocidos por los egipcios, quienes le atribuyen su invención a Cteribio. Pare parecen haber sido los chinos quienes lo inventaron primero, quienes lo mencionan como una de sus más notables invenciones. De Egipto pasaron a Grecia, pues, y de allí a Roma.

Las clepsidras eran raras en Roma; pero había algunos de lujo. Como era necesario renovar con frecuencia el agua, en las casas más ricas había un esclavo específicamente encargado para este menester, para que, fuera de noche o de día, los señores de la casa pudieran conocer la hora que era.

Tecnología mecánica en relojería


Una tarde uno de mis amigos, ex-compañero de trabajo, me llamó para que bajase a la calle. Cuando salí del portal le vi al lado de la acera, junto a una destartalada y antigua furgoneta de Renault. La furgoneta en algún momento de su vida había sido amarilla, sin embargo ahora su color, desgastado por las inclemencias del tiempo y el uso, era más bien cremoso. Dimos una vuelta, para acabar comprobando que realmente era un vehículo que no había tenido precisamente una buena vida -una furgoneta es un vehículo de trabajo, así que imaginaros...-, pero aún así su motor Cleon (así llamado popularmente, debido a la factoría francesa de la que procedían) seguía tirando de ella tan alegremente.

Era una furgoneta que, como suele ocurrir con los vehículos viejos, tenía su "temperamento". En los días lluviosos y fríos le costaba bastante arrancar, aunque el motivo era que a su viejo distribuidor mecánico le entraba humedad y hacía mal contacto. Pero tarde o temprano, o incluso abriéndole el Delco y dándole un poco de calor, mi amigo lograba que echase a andar.

"Marcando el tiempo": ¿tiene futuro la relojería?


Ricardo Suárez-. Muy buenas, os saluda Ricardo Suárez; estamos una edición más en "Marcando el tiempo", en la sintonía de VAV Radio, para pasar un rato ameno y espero que muy entretenido -o por lo menos en eso nos vamos a tratar de esforzar- hablando de nuestro tema favorito, el de la relojería. Y para ello contamos con nuestro invitado habitual, que es Mateo Salazar. Bienvenido, Mateo.

Mateo Salazar-. Muy buenas, Ricardo.

Ricardo Suárez-. Hoy vamos a hablar sobre el futuro de la relojería, ¿tiene futuro la relojería? La relojería se encuentra ante un desafío tremendo frente a los smartwatches, ¿tienen futuro los relojes tales como los conocemos?

Mateo Salazar-. Hablas de los smartwatches, y en efecto, el sector de la relojería, sobre todo el suizo, aprendió bastante bien la lección con los modelos de cuarzo, y ahora intenta evitar por todos los medios verse sorprendida, añadiendo tecnología de relojes inteligentes, smartwatches, a relojes clásicos. Creo que no es el camino, creo que no les funciona demasiado bien... Fossil lo ha intentado de alguna manera, pero acabaron convirtiendo los relojes entre una especie de sucedáneo entre digital e inteligente, que no es lo que la gente busca. Hay soluciones intermedias también, que permiten a cualquier reloj mecánico convencional que tengamos, o de cuarzo, tener funcionalidades de reloj inteligente (por ejemplo avisos del móvil, etc.), mediante un dispositivo, un artilugio que se pone junto al reloj, en la correa, para convertirlo en eso, en una especie de smartwatch, que tampoco es la solución.

4 mar 2019

El tic-tac de un reloj


Por las mañanas cuando voy a la Iglesia se suele sentar delante de mí un anciano, de pelo cano y que sigue la Santa Misa en silencio. Al principio notaba que, cuando él se arrodillaba al llegar, emergía un sonido muy característico e inconfundible, proveniente de su muñeca: el tic-tac de un reloj de cuerda. Debe ser por nuestra posición, que dirige el sonido directamente a mis oídos, porque cuando se sienta el anciano ya no se escucha. Nunca solía agradarme el sonido de la maquinaria de esos relojes, pero admito que en esos momentos me resulta sumamente agradable, como si escucharas una voz familiar. Aún así, prefiero ese constante "tic-tac" que el "tuk...., tuk...," anodino e imprevisible de las agujas de los analógicos de cuarzo. Al ser casi constante, el tic-tac es más "digerible".

Ya apenas se escucha hoy ese mecánico sonido, es uno más de los que están desapareciendo, y ha sido sustituido por el estridente y soporífero sonido de las tonos de llamadas de los smartphones que nos sobresaltan por todas partes.