
Con la creciente penalización del diésel, y la propuesta por parte de la patronal de prohibir la circulación por las carreteras de coches con más de doce años de antigüedad, el futuro del automóvil es cada vez más incierto. Si ya es difícil conseguir un coche antiguo, de segunda o tercera mano, para muchos, mucho menos hacer la transición tan rápida de renovar el auto cada pocos años, como por supuesto piden los fabricantes y presionan a los gobiernos para que sea algo obligatorio.
Sin embargo la problemática de la contaminación en el uso y mantenimiento de un coche está ahí, y con cada vez más gente usando coches (los jóvenes que se incorporan a las carreteras en aumento, y cada vez con menos edad) el automóvil sigue siendo un lujo de adquirir y mantener.
