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8 mar 2019

Marcas de zapatillas extranjeras


Cuando hablamos de zapatillas, a veces mencionamos marcas con mucha historia y carisma, españolas, como Yumas, olvidándonos que aunque la historia de la zapatería en España es rica y variada, también lo es en otros países hispanohablantes.

Marcas como Flecha, Bata o Pony también tienen mucha tradición, y en su tiempo tuvieron una gran popularidad. Vamos a hacer un repaso, por tanto, a algunas de ellas a través de uno de sus elementos más cotidianos: la publicidad gráfica. Desde las legendarias Yumas Jet, Hurricane o Condor, hasta las Panam "indestructibles" para soportar el ajetreo diario de los más pequeños, pasando por los modelos de Sportlandia, o los plimsoll de Victoria (en este caso Española). Sin olvidarnos de calzado muy cercano, como las zapatillas Ranchera que "duran tres veces más" y "acortan distancias", o los modelos con mini-bolsillo incorporado de Pocket. Un repaso a parte de la historia de muchas de las zapatillas que es, en la mayoría de ocasiones, nuestra propia historia.

7 mar 2019

Los anuncios publicitarios según Evine


Tras ver a los presentadores de Evine ponernos todo el rato los relojes G-Shock al revés, presentándonos lo que intentaban y querían vender boca abajo, no hemos podido resistirnos a probar lo que sería el mundo de la publicidad visto desde "el saber hacer" de Evine. Así que nos hemos puesto manos a la obra y sin ningún orden ni preferencia, hemos cogido al azar unos cuantos anuncios y los hemos puesto así, con los productos "boca abajo".

Es una "parodia" de su anuncio -que podéis ver publicado en ZonaCasio- siempre desde el punto de vista del humor y con un toque de simpatía que esperamos os logre sacar una sonrisa, al menos.

Marcas que recurren a subcontratas para promocionarse


No suelo participar en promociones de marcas de alimentación porque, la mayoría de las veces, o son una estafa o no merece la pena el esfuerzo que tienes que invertir para participar (rellenar pesadísimos cuestionarios, darte de alta en redes sociales, subir fotos o tonterías varias...). Pero me llamó la atención el sorteo de BiFrutas (una bebida que hereda la imagen de Zumosol, ya sabéis que Pascual vendió Zumosol a los turcos Toksoz y, desde el fallecimiento de Pascual, la firma no ha levantado cabeza -tanto es así que han tenido que cambiar de nombre, ahora se llaman "Calidad Pascual-). Pero decido probar a ver qué se cuece detrás de este rimbombante sorteo (no es que me excite mucho una vuelta al mundo, sinceramente, y además su "vuelta al mundo" está llena de "trampas").

Tras realizar todo el proceso de registro, me piden subir dos fotografías: una del código en sí -que va en el envase-, y la otra del ticket de compra (debe ser porque no se fían de si compraste tu caja de zumo, o la robaste..., en fin). Lo que me llama la atención es que piden todo eso incluso antes de saber si te ha tocado o no, lo cual no tiene sentido alguno: ¿no habría sido más fácil pedir escribir el código y luego, si es que te ha tocado algo, pedirte lo demás?

El falso mundo de la imagen y las apariencias


Hay publicaciones y blogs, como la de un servidor o la de Guti, que intentan -intentamos- concienciar y difundir un tipo de compras y consumismo más responsable, más honesto, más equilibrado y ético. Sin embargo, todo a nuestros alrededor, los grandes fabricantes, las grandes marcas, los grandes medios de comunicación y compañías de marketing, intentan que sus ventas se hagan mediante caras famosas, personajes que importa poco que sientan la marca, o que el producto sea medianamente bueno y duradero, o eficiente y útil. Por eso a veces considero -sin decir con esto que sea mejor tirar la toalla, claro- que nuestra guerra es en parte una guerra perdida. Y me explico.

Todo ese dinero e inversión en marketing tiene como objetivo, principalmente, el público joven. A lo sumo, un cliente que no supere en mucho los treinta años, y que como límite ronde los cuarenta. Ya cuando estudiaba nos decían que el público joven era el más interesante para las marcas de todo tipo (pero, principalmente, de productos de consumo habitual), porque eran los mayores consumidores, aunque no tuvieran el mayor poder adquisitivo. O dicho de otra forma: un joven cambia mucho más a menudo de ropa, de móvil, de reloj, de coche... Mientras que una persona mayor intenta buscar otras cosas, como la durabilidad, la "reparabilidad", la credibilidad de su marca fabricante.